Noticia de última hora: La leyenda del ciclismo francés Bernard Hinault, de 71 años, sorprendió a sus seguidores al revelar los nombres de los cinco ciclistas que consideraba más excepcionales y que más le preocupaban cuando se enfrentaba a ellos en la cima de su carrera. En una entrevista exclusiva con algunos medios especializados, “El Tejón” no dudó en compartir sus recuerdos más personales, ofreciendo una auténtica lección de historia del ciclismo, teñida de respeto, rivalidad y admiración.
Estas revelaciones, que llegan a medida que se acerca el Tour de Francia de 2026, reavivan la pasión de los aficionados al ciclismo y recuerdan la época dorada de un deporte dominado por gigantes.

Bernard Hinault, cinco veces ganador del Tour de Francia (1978, 1979, 1981, 1982, 1985), sigue siendo el último francés en triunfar en las carreteras de la Grande Boucle. Con 216 victorias en su haber, incluyendo diez Grandes Vueltas, encarna la fuerza bruta, una estrategia implacable y una extraordinaria mentalidad ganadora. A sus 71 años, continúa siguiendo el ciclismo con la misma pasión y no duda en expresar sus firmes opiniones sobre la evolución de este deporte.
Pero esta vez, se lanzó al espejo retrovisor, revelando los cinco nombres que harían temblar incluso al tejón más feroz.
1. Eddy Merckx, el “caníbal” absoluto.

En lo más alto de la lista, como era de esperar para muchos: Eddy Merckx. Hinault nunca ocultó su inmenso respeto por el belga, considerado por muchos como el mejor de todos los tiempos. «Cuando empecé, Merckx todavía estaba allí o acababa de retirarse, pero su sombra se cernía sobre mí. Enfrentarme a un ciclista capaz de ganarlo todo —clásicas, Grandes Vueltas, todo— era intimidante. Tenía esa capacidad de aplastar a la competencia sin piedad», confesó Hinault.
El Tejón y el Caníbal no solían enfrentarse directamente en la carretera, pero Hinault siempre comprendió el impacto psicológico de su predecesor. Merckx, con sus 11 victorias en Grandes Vueltas y su apetito insaciable, representaba el ideal imposible. Esta revelación subraya el relevo generacional y el peso de la historia en el ciclismo.
2. Joop Zoetemelk, el rival más tenso
El segundo nombre mencionado fue el del neerlandés Joop Zoetemelk. Hinault lo describió como un rival imparable con una consistencia asombrosa. «Zoetemelk era el ciclista que nunca se rendía. Siempre terminaba en el podio, incluso cuando yo dominaba. Me obligaba a estar alerta desde el primer hasta el último kilómetro. Sin él, algunas victorias habrían sido más fáciles, pero gracias a él, tienen más valor», explicó el cinco veces ganador del Tour.
Zoetemelk, ganador del Tour en 1980, solía terminar segundo detrás de Hinault. Esta sana pero intensa rivalidad marcó las décadas de los 70 y 80. Hinault elogia su longevidad y su capacidad de recuperación, cualidades que aún admira.
3. Laurent Fignon, el joven prodigio francés
En tercer lugar: Laurent Fignon, su compatriota y sucesor efímero. La rivalidad entre ambos franceses encendió el pelotón en los años 80. «Fignon era talentoso, inteligente y tenía una clase innata. Cuando ganó el Tour en 1983 y 1984, mientras yo estaba lesionado o en transición, comprendí que estaba surgiendo una nueva generación. Enfrentarme a él era especial porque era contra un francés, ante el público francés», recuerda Hinault con emoción.
La rivalidad entre Hinault y Fignon sigue siendo uno de los capítulos más apasionantes de la historia del ciclismo francés. Su enfrentamiento en el Tour de Francia de 1984, ganado por un estrecho margen por Fignon, simboliza el relevo generacional. Hinault reconoce que esta competencia interna lo impulsó a superarse a sí mismo.
4. Greg LeMond, el estadounidense que lo cambió todo
Cuarto nombre: Greg LeMond. El compañero de equipo convertido en rival durante el Tour de Francia de 1986 permanece grabado en la memoria de Hinault. «Greg era joven, potente y aprendía rápido. En 1986, fui su compañero de equipo, pero también su principal rival. Representaba el futuro del ciclismo estadounidense y un enfoque nuevo y más moderno. Enfrentarme a él me obligó a innovar tácticamente», revela «El Tejón».

La edición de 1986, en la que Hinault terminó segundo detrás de LeMond, sigue siendo legendaria. El francés reconoce el talento innato del estadounidense, tres veces ganador del Tour, y su papel en la globalización del ciclismo.
5. Francesco Moser o Sean Kelly, los despiadados pegadores.
Para el quinto nombre, Hinault dudó entre Francesco Moser y Sean Kelly, dos ejemplos de constancia y potencia. Finalmente, optó por una combinación de ambos perfiles, pero destacó a Moser por sus récords de la hora y sus victorias en las clásicas, y a Kelly por su versatilidad. «Estos ciclistas podían ganar en cualquier terreno: adoquines, montaña, contrarreloj. No tenían miedo de arriesgar y se ganaban el respeto», explicó.
¿Por qué estas revelaciones resultan tan emocionantes para los fans?
Estas revelaciones de Bernard Hinault llegan en un momento crucial. Con el Tour de Francia 2026 a la vuelta de la esquina, con estrellas como Tadej Pogačar, Jonas Vingegaard y Julian Alaphilippe luchando por la gloria, las palabras del Tejón evocan la intensidad de los duelos de antaño. Los aficionados, nostálgicos de un estilo de ciclismo más combativo, aprecian esta sinceridad. En las redes sociales, las reacciones no paran: «¡Hinault sigue siendo el mejor!», «¡Qué clase para reconocer a sus rivales!».
A sus 71 años, Hinault sigue siendo una voz autorizada. Sigue de cerca a la nueva generación y no duda en defender a ciclistas como Pogačar ante sospechas infundadas. Su franqueza y experiencia lo convierten en una referencia esencial para la Organización Deportiva Amaury y los medios de comunicación.
El legado de un campeón extraordinario
Bernard Hinault no es solo un campeón con estadísticas impresionantes. Es un símbolo de la determinación, el trabajo duro y la pasión por el ciclismo de los bretones. Tras su carrera deportiva, se dedicó a la agricultura, luego fue embajador del Tour de Francia y, posteriormente, entrenador de la selección francesa. Su palmarés —cinco Tours de Francia, tres Giros de Italia, dos Vueltas a España y un título mundial— sigue siendo inigualable en Francia.
Sus revelaciones sobre estos cinco ciclistas excepcionales no son insignificantes. Demuestran que un gran campeón también se mide por la calidad de sus rivales. Hinault dominó una época rica en talento, lo que hace que sus victorias sean aún más legendarias.
El ciclismo moderno frente a la leyenda
Comparando su época con la actual, Hinault destaca algunas diferencias: más ciencia, más datos, pero quizás menos estilo puro. Anima a los jóvenes ciclistas a mantener el espíritu de lucha que lo impulsó a él. Para el Tour de Francia de 2026, espera ver batallas épicas y, por qué no, a un francés en el podio.
Estos cinco nombres —Merckx, Zoetemelk, Fignon, LeMond y Moser/Kelly— resumen una trayectoria excepcional. Ilustran el respeto mutuo que existía entre estos extraordinarios rivales. Bernard Hinault, a sus 71 años, demuestra una vez más que sigue siendo una figura clave en el ciclismo mundial.
Los aficionados al ciclismo esperan con impaciencia sus próximas apariciones. El Tejón no ha perdido ni un ápice de su energía ni de su carisma. En un mundo deportivo a menudo demasiado pulido, su franqueza resulta refrescante. El ciclismo necesita leyendas como él para seguir inspirando sueños. Y estas revelaciones sobre sus mayores rivales no hacen sino reafirmar su estatus de icono eterno.
Manténganse al tanto de las últimas noticias sobre el Tour de Francia 2026. Bernard Hinault ha dicho: el ciclismo es, ante todo, un deporte donde los hombres se superan a sí mismos compitiendo por la excelencia de los demás. Una lección atemporal.